Paz

Suspiro. Por fin Claudia se ha decidido a hacer un descanso después de dos horas sin parar de estudiar. Me deja abandonado al lado del bolígrafo azul y se levanta intentando hacer el menor ruido posible con la silla. No volverá hasta dentro de unos 20 minutos así que puedo respirar un poco; ese café le va a venir tan bien a ella como a mí, pues desde que ha entrado a la biblioteca su atención ha estado centrada en sus apuntes y yo, como fiel compañero que soy, he pasado esas dos largas horas entre sus dedos. Sigue leyendo “Paz”

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